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LAS ETAPAS VOCACIONALES
Tenía yo unos 15 años y formaba parte del grupo de monaguillos de la Parroquia Santo Domingo Savio de La Vega. Con cierta frecuencia nos visitaba un sacerdote que desbordaba alegría, entusiasmo, espíritu oratoriano y un gran amor a la vida sacerdotal y a Don Bosco. Me refiero al “Promotor Vocacional”, una figura inolvidable, que contagiaba a todos con esa chispa por el amor a las cosas de Dios, y que con sus slogans de “!Pre-aspirate Salesiano!” nos motivaba a conocer, amar e imitar a Don Bosco, y…. a participar en las “Etapas Vocacionales”.
Las Etapas Vocacionales eran (y continúan siendo) un itinerario de discernimiento y acompañamiento vocacional para los adolescentes y jóvenes que sienten alguna inquietud por la vida salesiana. Muchachos que desde su realidad de familia, desde su ambiente de estudio y compromiso cristiano, perciben que en su corazón hay un “hormigueo“ que los emociona y les llena de una alegría indescriptible al ver al sacerdote celebrar los sacramentos, compartir con los muchachos en el patio, o al ver a al Salesiano (sacerdote o coadjutor) que, entregado incansablemente, como Don Bosco, conoce y ama a cada uno con una amor especial. Y eso bastaba para encender el deseo de querer ser Salesiano y participar en las Etapas Vocacionales.
Recuedo mi participación en la Primera Etapa Vocacional (Hombres que Piensan) en Pinar Quemado, Jarabacoa. !Qué días aquéllos! Cómo no recordar el esperado baño el río, los audiovisiuales, la velada, aquella avena con leche que nunca se enfriaba, el “corre corre” cuando se escuchaba la caida de una pera en el techo del viejo comedor, las confesiones, y aquel viejo jeep Toyota al que bautizamos como “El Camello”.
Cuántos sueños e ilusiones, cuántas inquietudes se fueron convirtiendo en certezas y cuántas dudas se fueron transformando en camino de maduración, a través de la oración, la dirección espiritual y esas inolvidables tardes en el patio del oratorio del DOSA (La Vega), en las que los “Preaspirantes” nos sentíamos “Don Bosco en miniatura”.
Si descubres que Dios te llama a seguirlo como Sacerdote o Coadjutor no tengas miedo. Inicia la hermosa experiencia de las Etapas Vocacionales y verás que las palabras de Don Bosco son ciertamente verdaderas: “El mejor regalo que Dios puede dar a una familia es un hijo sacerdote”.
