"Cinco frutos del bicentenario" ACG 421 - Segunda Carta del Rector Mayor de la Congregación

Jueves, 13 Agosto 2015 22:25

(ANS - Roma) -La carta del Rector Mayor en el inicio del año, titulada "Como Don Bosco con los jóvenes y para los jóvenes", estaba dirigida a toda la Familia Salesiana; fue el comentario del Aguinaldo 2015. Esta carta que nos llega ahora, justo antes de la celebración del bicentenario del nacimiento de Don Bosco, es propiamente la segunda carta dirigida a la Congregación. Presentamos, algunas líneas de lectura de la carta que nos ofrece don Francesco Cereda, Vicario del Rector Mayor.

La carta desde título expresa su intencionalidad fundamental. Su objetivo es poner de relieve los frutos esperados de la celebración del Bicentenario de la Congregación, ya que "para dar vida en abundancia." El Bicentenario provocó, sin duda, mayor proyección externa del carisma de Don Bosco, más visibilidad, una conexión más viva con la Familia Salesiana, un compromiso más directo con la iglesia local y el territorio, y sobre todo una mayor participación de la juventud. El Rector Mayor, sin embargo, tiene la intención de poner en relieve los efectos "más profundos e íntimos" del Bicentenario, es decir, aquellos que producirán más vida y vitalidad a la Congregación,  más identidad y pertenencia. En este sentido, el bicentenario ha sido y es un "año de gracia" para todos nosotros.

El primer fruto se espera la felicidad de los cada salesiano. El Rector Mayor, como Don Bosco quiere que cada hermano pueda vivir la alegría de su vocación. No se puede comunicar a los jóvenes la alegría del Evangelio, "Evangelii Gaudium" si no vivimos la alegría de la vocación, "vocationis Gaudium". Para ello, el Rector Mayor muestra cercanía y comprensión para aquellos hermanos que están en dificultad y vocacional y los invita a "volver al amor primero", a los momentos de la primera respuesta vocacional, a amar al Señor Jesús y Don Bosco. También pide que la comunidad ayudar a eliminar los obstáculos que crean una falta de sentido de pertenencia, frialdad relacional, el cansancio espiritual, poco celo apostólico.

Otros frutos, que espera el Rector Mayor se refieren a lo que ya había expresado en el discurso de clausura del CG27 y en su primera carta a la congregación en septiembre pasado. No es una repetición de ideas, sino más bien una reiteración de las propuestas fundamentales del sexenio y que han sido señaladas desde el principio, pero siempre con una mayor especificación. Por otro lado, se considera que es importante no dispersarse en múltiples frentes  sino a que nos centremos en las mismas tareas básicas propuestas a la Congregación. Vivimos en una cultura de la dispersión y la fragmentación ; Es por lo tanto la concentración y convergencia importante, con la atención que el Francisco con motivo de su visita a Valdocco el 21 de junio mostró que nuestra característica concreción Salesiana.

El Rector Mayor nos pide entonces concentrarnos en los principales desafíos que enfrentamos como Congregación. En primer lugar, nos pide dar sus frutos en nuestra vida mística y en nuestra capacidad de lectura creyente de la realidad, en nuestra búsqueda de Dios, en nuestra permanencia en Cristo y en él amar y dar mucho fruto. También nos reitera el compromiso con los jóvenes más pobres, que a nosotros mismos nos convierte en pobres; se trata de un viaje que requiere opciones concretas para con los pobres y el abandono de la mentalidad de poder y fuerza. Por último, nos pide ponernos en sintonía con la "Evangelii Gaudium" del Papa Francisco y a no tener miedo de enfrentar los desafíos de la evangelización, no detenerse en el umbral de la propuesta del Evangelio, tener la valentía de proponer a todos vivir la vida como Jesús vivió, para ser auténticos evangelizadores y educadores en la fe. El Rector Mayor nos pide casi un examen de conciencia personal y comunitaria: ¿Hemos dado un par de pasos más para hacer frente a estos desafíos en el camino que la Congregación ha emprendido?

Si el punto de partida para el Rector Mayor es el sueño de una Congregación de Salesianos felices el punto final es la realización de una Congregación misionera. Esto es parte de nuestra identidad desde el comienzo de nuestra historia se refieren a porque Don Bosco soñó con una congregación de estas características y dio pasos concretos para hacer realidad este sueño. La orientación misionera es una gran riqueza de la Congregación. Ahora somos más conscientes y seguros: que esta perspectiva debe caracterizar el sexenio . Cada salesiano debe ser misionero; la Congregación para ser fiel al Evangelio, a la Iglesia y a Don Bosco debe ser misionera; los hermanos que se sienten llamados a la vida misionera no deben tener miedo de enviar su solicitud al Rector Mayor; las Inspectorías y los inspectores sean generosos en el fomento de las vocaciones misioneras

La carta termina con la Oración de la Congregación y de la misión de María Auxiliadora con la oración de Francisco expresada en la encíclica "Lumen Fidei".

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