Bicentenario de Don Bosco ´a lo cubano´

Miércoles, 19 Agosto 2015 20:19

Entre el 10 y 12 de agosto, en la Obra Salesiana de Santiago de Cuba no se durmió al ritmo de ensayos, reuniones, limpieza y decoración. Durante estos días, la Casa se preparó para acoger al Movimiento Juvenil Salesiano de Cuba que se reunió para celebrar el Bicentenario del nacimiento de Don Bosco. Medio centenar de animadores, voluntarios, salesianos y salesianas dieron los toques finales y afirmaron que Cuba estaba lista y esperaba con ansias el 16 de agosto.

Día 13, comenzó la fiesta

Con una conga santiaguera rompió el jubileo del Movimiento Juvenil Salesiano de Cuba con el que se clausurará todo un trienio de preparación y un año de Gracias para la Familia Salesiana por los 200 años del nacimiento de San Juan Bosco. Acogida, fraternidad, alegría y compromiso son los valores que guiarán esta cita cubana, pero que desde el primer minuto en que abrió el portón de la Casa salesiana más oriental de Cuba comenzó a vivirse en sintonía con el mundo salesiano que está de fiesta.

La proclama de apertura por el padre Manel Morancho, SDB, Delegado de Pastoral Juvenil Salesiana en Cuba y el mensaje especial de Don Ángel Fernández, 10mo. Sucesor de Don Bosco y actual Rector Mayor de los salesianos, exhortaron a los jóvenes a vivir una experiencia de fe y Acción de Gracias a Dios por el regalo de Don Bosco, como signo y portador de su amor a los jóvenes. Si bien no estaremos notablemente, la bandera cubana ondeará en la colina de I Becci en manos de Don Bruno Roccaro y en el cariño que nos he expresado Don Ángel en su mensaje asegurándonos que tendrá presente a los cubanos en la cita de Turín.

A pocas horas del comienzo ya muchos definen el encuentro como “el mejor homenaje a Don Bosco en su cumpleaños”. Cuba está de fiesta porque el santo de los jóvenes se lo merece, porque en nosotros está su semilla que como en tierra buena, está dando buenos frutos.

Día 14, viviendo la fraternidad en el Bicentenario

El Movimiento Juvenil Salesiano cubano no se detuvo en esta jornada de viernes y avanzó unos metros más para aproximares a la meta: la esperada fecha en que soplaremos las 200 velas por Don Bosco. La fraternidad fue la segunda característica de la Familia Salesiana propuesta desde la oración de la mañana, animada por los jóvenes de la obra de las Hijas de María Auxiliadora de Manzanillo, y que guio el ciclo de conferencias, talleres y plenaria donde los jóvenes compartieron sus conocimientos, sus habilidades creativas y su originalidad.

La tarde tuvo un toque especial, pues los jóvenes acompañaron al Sr. Carlos Luis Fernández Hernández en la Eucaristía donde profesó para siempre como Salesiano de Don Bosco. Para cerrar, los muchachos y muchachas de la Obra de San Juan Bosco en La Víbora (La Habana) pusieron a todos a jugar, cantar, bailar en una noche de Oratorio Festivo.

Queda poco y ya próximo al colofón del Jubileo salesiano los jóvenes siguen reafirmando que Don Bosco vive en Cuba.

Día 15, la alegría

A las 9:00 de la mañana se reanudó las actividades de las celebraciones por el Bicentenario del nacimiento de Don Bosco, desde la tierra más caliente del oriente cubano. La oración de los jóvenes de la Obra Salesiana de Santa Clara, animó a pasar un día reflejando otra de las características que identifican el carisma y espiritualidad salesiana: la alegría. Día especial, bendecido por la festividad de la Asunción de la Virgen a los Cielos. ¿Cuánto habrá pedido el auxilio de María, mamá Margarita aquel 15 de agosto, vísperas del nacimiento de su hijo? Así, comenzó la mañana, para dar paso al rally salesiano “Quiero un paseo con Don Bosco” por toda la ciudad de Santiago de Cuba. En varios lugares, los animadores esperaron a los jóvenes para mostrar diferentes facetas de la vida de san Juan Bosco. De esta manera, entre dinámicas, retos y cantos, los jóvenes hicieron saber a todos la alegría de estar celebrando un gran acontecimiento.

En la noche, los muchachos de Camagüey animaron la Vigilia de Oración. El momento de la reconciliación, donde los sacerdotes desataron las manos atadas de los presentes, como símbolo del perdón de los pescados, los minutos de silencio ante la custodia con el Santísimo Sacramento, propició serenar los corazones y prepararlos para el momento sublime de la cita. Justo a las 12:00 sonaron las campanas de la Iglesia, se entonaron las tradicionales mañanitas y cantaron todos juntos las esperadas “Felicidades Don Bosco en tu día”. ¡Y comenzó la fiesta que duró hasta altas horas de la madrugada! Fiesta de todos, de los que se sienten amados, de los jóvenes que han elegido ser felices en su camino de santidad. Fiesta de una familia comprometida con su historia, con las generaciones de jóvenes, con la Iglesia y la sociedad.

¡Felicidades a todos los que consagran su vida a la juventud, porque están convencidos que de su educación, depende la felicidad de las naciones! ¡Felicidades Don Bosco! ¡Gracias!

Día 16, ¡la hora llegó!

Resumir una jornada sublime para un cronista suele ser un gran problema. Generalmente las palabras no describen las emociones y posiblemente el juicio de los que leen, pueden considerarlo sobrevalorado. Pero este 16 de agosto se inscribió como uno de esos momentos que nos marcan para siempre. La oportunidad de celebrar 200 años del nacimiento del santo de los jóvenes, quedará en el recuerdo de todos los que participaron en la fiesta.

Con el Pasacalle de la Felicidad, desde la Alameda hasta la casa Don Bosco de los salesianos de Santiago de Cuba, comenzó el último día, señalado por el valor del compromiso. La Eucaristía, fue presidida por Monseñor Dionicio García Ibáñez, Arzobispo de Santiago, quien alentó a los salesianos a ser sabios para acompañar como buenos pastores a los jóvenes.

En la noche, esperó el público en el Teatro Martí para la Gala “200” y disfrutar de los talentos de los jóvenes de las diferentes obras salesianas del país y del grupo de música tradicional “Los Guanches”. Una noche también de homenaje y agradecimiento a los que sueñan y entregan su vida a los jóvenes en nuestra tierra cubana. Las palabras de clausura, a cargo del padre Wilgen Cancio, animaron a seguir en la misión que dejó san Juan Bosco a todos sus hijos y a encontrarnos en Camagüey en el 2017, para celebrar los 100 años de la presencia ininterrumpida de los salesianos en nuestro país.

De esta manera, concluyeron las actividades en Cuba que marcaron la celebración del Bicentenario del nacimiento del santo y patrono de los jóvenes san Juan Bosco.  Pero, la fiesta continúa. Ahora queda rezar para que den frutos, y en abundancia, lo que hemos sembrado, durante estos días, en el corazón de los jóvenes cubanos.

Por Caruchy Castellanos y Alejandro Satorre Morales

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