“¡He visto que hacen falta misioneros y he partido!”

Jueves, 20 Agosto 2015 21:54

(ANS – Roma) – No sé cómo ha nacido mi vocación misionera, sólo me he dado cuenta de las pequeños y grandes señales en la sencillez de la vida diaria y he tratado de ponerme en camino. Por ejemplo, la alegría que sentía de servir al Señor en los más necesitados; los hermosos testimonios de nuestros misioneros en Albania y tantos otros en todo el mundo. Es el testimonio del salesiano Cl. Odise Lazri, albanés, misionero en Sudáfrica.

Me ha inspirado mucho el ejemplo de Madre Teresa que se fue a saciar la sed de Cristo en los más necesitados. Otra cosa que me ha ayudado mucho en mi vocación ha sido una también una experiencia misionera en Madagascar, donde he entendido cuánta necesidad hay de misioneros que se dediquen durante toda su vida al servicio de la gente más necesitada.

Es cierto que Albania es una tierra de misión y tenemos aún tanta necesidad de misioneros. Cuando he comentado con mis hermanos y amigos que quería "ir a las misiones", me han dicho: ¡"Tú estás loco"! Apenas estamos comenzando aquí en Albania y tú ¿quieres irte fuera? Yo era el sexto Salesiano Albanés y el primero en partir, cosa que parecía extraña, ya que las necesidades no faltaban. Yo creo que los pobres deben ayudar a los pobres. Los cristianos no podemos esperar tener antes resueltos nuestros problemas para ir luego a ayudar a los demás. Hasta el momento nosotros hemos recibido tantos misioneros y creo que ya es hora de empezar a dar algo de nosotros a los que necesitan más que nosotros. Mi familia me ha enseñado que cuando hace falta hacer algo no se tiene que esperar a que lo llamen a uno, pues la misma necesidad es la que nos llama. Por eso, yo he visto que hay necesidad de misioneros y he ido.

Para un misionero las dificultades son muchas, pero al mismo tiempo, eso no es nada. Lo digo porque ciertamente las dificultades nunca faltan, por ejemplo la lengua (en mi caso las lenguas - aquí tenemos 11 oficialmente comprendido el inglés que estoy estudiando), las diferencias culturales, la historia que deja sus huellas y sus consecuencias... A veces, a pesar de que como misionero compartes todo lo que tienes, alguno te considera colonizador, y esto hace sufrir, pero una vez que te conocen, las cosas cambian. En todo esto la presencia del Señor y su gracia me consuelan y me dan la fuerza y la alegría de volver a empezar.

A los salesianos que piensan ser misioneros les digo: Frecuentemente se me da hecho esta pregunta: "¿Cómo saber si soy llamado?". Yo digo que es muy fácil. Trata de responderle a Él y Él se hará oír. Tratar de responder a lo que oyes significa, no que debes preocuparte, pero sí ocuparte. Hay que responder con generosidad como en el salmo 39: "¡Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad!". Y cuando el Buen Padre llama a su hijo, Él le da también lo necesario... Porque Él no quiere fallos en su obra. ¿Creéis? "Venid y veréis" (Jn 1.38-39).

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