Jornada Misionera Mundial: “Voy yo”

Viernes, 16 Octubre 2015 21:14

(ANS – Manaus) – “Cuando existe una dificultad en responder y muchos tienen miedo de hacerlo debería siempre hacerse presente un salesiano con el atrevimiento de decir: ¡“Voy yo”!. Esta expresión italiana es muy típica de nuestra vida salesiana. Cuando entré al noviciado, oí decir muchas veces que un salesiano nunca deja de pensar en el desafío de la misión”. En vista de la Jornada Misionera Mundial, que se celebra el domingo que viene, 18 de octubre,   os ofrecemos algunos puntos de reflexión sugeridos por don João Mendonça, salesiano brasileño.

Ser misionero, ante todo, no es un privilegio de unos pocos atrevidos, sino que es propio de todos los cristianos (Redemptoris missio, n. 1). Aunque si la disponibilidad de marchar es cada día más rara, a causa del individualismo.  Con todo, la urgencia misionera abre las puertas a Cristo Redentor que quiere llegar a todos los hombres y mujeres, y nuestra disponibilidad y generosidad son necesarias.

 Muchos no conocen aún a Cristo, otros se han alejado de él y no son pocos los que  se muestran indiferentes ante Él. Pero la Iglesia existe para evangelizar. Este es su sentido fundamental. Recordemos lo que nos ha repetido en muchas ocasiones el Papa Francisco: “Prefiero una Iglesia en actitud de salida y hasta con problemas, a una iglesia cerrada” (…).

¿Y cuál es el mensaje principal de nuestra misión? Es el reino de Dios. (...) En este sentido, la Iglesia sirve al Reino, no es el Reino. Y su servicio es nuestra respuesta generosa cuando anunciamos la conversión, es decir, el cambio de mentalidad en un mundo confuso y tal vez sin sentido; cuando nos encontramos con la comunidad de fe, en el testimonio diario de que ser cristianos es un gozo, es Pascua, como ayuda de unos a otros, revestidos de Cristo, y amándonos y perdonándonos los unos a los otros; donde rezamos por las exigencias de los demás, de la sociedad y del mundo (At 4,32). Así servimos al Reino y lo hacemos siempre más presente en nosotros (1 Cor 15,24-28).

¿Dónde podemos encontrar la fuerza para realizar la misión? En el Espíritu Santo (Redemptoris missio, 21). Él es el protagonista de la misión que hacemos en todos los ambientes en que nos encontramos. (…)

El anuncio del Evangelio se ha convertido en un desafío. Existen otras áreas de evangelización como el anuncio de la paz, la promoción de los derechos humanos, la ecología, la promoción de la mujer (Redemptoris missio, n. 37). Yo considero también el voluntariado como un nuevo lugar de evangelización.

En medio de los compromisos misioneros, la vida consagrada se proyecta como urgente y necesaria. Sean laicos, sean personas consagradas todos están llamados hoy a ser auténticos instrumentos del Espíritu en la evangelización. Hay que perder el miedo al progreso moderno y llevar a cabo un diálogo constructivo con ellos para utilizarlos creativamente en beneficio de la misión.

Por tanto, nadie puede quedarse quieto; tenemos que ser fuerzas audaces y dinámicas de la misión, que nos empujen siempre a decir: VOY YO.

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