Si alguien supiera…

Viernes, 07 Agosto 2015 22:12

Jesucristo vino al mundo como luz, pero todavía quedan muchas tinieblas por disipar. Es una oscuridad muy difícil de iluminar, pues son tinieblas que llevamos dentro de nosotros. A veces, esas tinieblas las consideramos como una luz interior, y es muy cierto que no hay peor oscuridad que la que está hecha de luz. Si al conducir un vehículo de noche, alguien te ciega con su luz, no hay luz para quitar esa ceguera, pues se trata de una oscuridad que está hecha de luz. Es el caso de los fariseos, quienes estaban convencidos de que tenían la verdad, y Jesús no los podía iluminar, pues en sus mentes había oscuridad hecha de luz. Y ése es el caso de nuestro mundo que cree haber encontrado la verdad, el amor y la felicidad, y la mayor parte es sólo fantasía, pues todo se desvanece muy rápido.

   Si los hombres y mujeres que se debaten en este mundo buscando pedacitos de felicidad supieran lo felices que viven los que se dejan llenar por la verdad y la luz, caerían de rodillas a los pies de Jesús, de día y de noche. Muchos no llegan a la verdad que trae Jesús, porque les falta luz. No vivimos en un mundo malo, vivimos en un mundo al que le falta luz. Debemos pedir la luz como el ciego de Jericó: “Señor, que yo vea”. “Señor, que podamos ver”.

   Dice fray Luis de Granada: “Si los hombres y mujeres del mundo supieran lo felices que viven los monjes y monjas de clausura, saltarían los muros y entrarían en los conventos”. Si muchos supieran lo poco que vale el dinero para resolver los grandes momentos de la vida, y lo silenciosas que llegan la vejez y la muerte, no amarían tanto esas cosas que valen poco. Jesús contempló a la ciudad de Jerusalén, orgullosa de sus posesiones y engreída por los logros de sus hijos, y lloró sobre la gran ciudad:  “Al acercarse y ver la ciudad santa de Jerusalén, lloró sobre ella diciendo: Si también tú conocieras lo que puede traerte la paz, pero ahora está oculto a tus ojos”(Lucas 19, 41-44).

   Si alguien supiera lo feliz que se siente una persona que vive el impacto de la fe y el amor a Dios, que reparte sus bienes con un corazón generoso, que recorre cada día el camino del bien, ése camino que hace feliz al que da y al que recibe, este mundo parecería un jardín encantado de alegría y felicidad.

   Se inventan cosas y más cosas, se avanza en un progreso casi agresivo del mundo, pero el hombre no sabe hacia dónde va. Tal vez llegue un momento en que el progreso choque con una pared o un callejón sin salida, y el hombre tenga la tentación de desbaratar su camino y empezar de nuevo. De momento, la vida del hombre, tratando de acumular dinero y bienes en abundancia, se ha encontrado con las guerras, el odio, el terrorismo, la competencia, los divorcios y separaciones, y todo esto es casi una pared o un callejón sin salida. Estamos seguros de que el bien todavía domina en el mundo, y que la alegría de este planeta podría superar la alegría de los ángeles. Pero hay muchas nubes en el cielo que frenan la luz del sol, y en muchos rincones de este mundo, el hombre se vuelve víctima del hombre, el miedo le cierra la puerta al amor, y la desconfianza es el pan de cada día. Verjas, candados y alarmas nos mantienen a todos en pequeñas cárceles, donde el preso y el verdugo es uno mismo. Y lo lamentable es que toda la protección que el mundo posee es para cuidar las cosas, no tanto para cuidar al hombre.

   Si alguien pudiera escuchar y entender a Jesús que dice: “Miren los lirios del campo y las aves del cielo… ¿Por qué se afanan tanto, si el Padre celestial está con ustedes?” (Mateo 6, 25-26. 28-30).  San Francisco de Asís, decía: ¿Por qué no pueden contemplar el vuelo de la alondra o el cantar de las aves al amanecer, y disfrutar de la verdadera riqueza de la vida?

   Si muchos de nuestros jóvenes, ellos y ellas, supieran lo felices que son esos jóvenes que viven una bella experiencia de fe y amor de Dios, que han cosechado un deporte noble y una alegría serena en nuestros patios, que se han alimentado con una equilibrada ciencia en nuestras aulas, y se han llenado de una gran energía espiritual en nuestras Misas, muchos jóvenes querrían imitar a esos modelos, y no recorrerían la peligrosa senda de unas largas noches de discotecas, de unos pantalones caídos, de una rebelión callejera, o de unas redes sociales un poco atrevidas, donde es más lo que pierden que lo que ganan.

   Felicitamos a esos jóvenes, ellos y ellas, que se han constituido en éxito glorioso de nuestras filas salesianas, que han amado a Dios y a Don Bosco y han cosechado en su sistema una gran nobleza de alma y una alegría serena, esa alegría espiritual que se vuelve indestructible frente a todos los golpes que nos da la vida. Felicitamos a los dirigentes de Profaj y de Felices con Don Bosco, que ofrecen una bella oportunidad a lo mejor de nuestros jóvenes, para reafirmar su amor a Dios y al mundo, y ser para nosotros, los salesianos, una gozosa victoria en nuestra entrega a Dios y a los jóvenes más necesitados.

   Si nuestros neo-sacerdotes y nuestros salesianos jóvenes, quienes tienen la dicha y el privilegio de dirigir un centro juvenil, si estuvieran conscientes de lo hermoso que es llevar a los jóvenes a refugiarse en el corazón de Cristo, buscarían la formación académica, pero mucho más buscarían potenciar la experiencia de la santidad salesiana. Si el pastor de los jóvenes está frío en la fe, conformándose con unas oraciones vacías o unas Misas a la carrera, nuestros jóvenes sufrirán hambre de Dios. Cuando se empobrece la verdadera alegría de la misión salesiana, se crea una nebulosa espiritual que está muy lejos del ideal de Don Bosco de conducir a los jóvenes hacia Jesucristo. 

   Fácilmente perdemos buenas y santas vocaciones, pues, si los jóvenes captan una desproporcionada diferencia entre nosotros y la caridad pastoral de Don Bosco, no se animarán a pronunciarse como el joven Juan Cagliero en el año 1854: “Fraile o no fraile, yo me quedo con Don Bosco”. Dios es quien llama, pero Dios usa los acontecimientos ordinarios para que se conviertan en voz de Dios. La voz de Dios es santidad, y si nuestra sal se ha vuelto sosa, Dios no puede hablar, ni seguir llamando a través de nosotros.

   Nacimos para volar como las águilas y no para arrastrarnos como gusanos de caverna en caverna en la oscura tierra. Llevamos polvo de ángeles en el alma y el espacio infinito debe estar abierto para poder volar libres, llenando nuestro ímpetu existencial con la búsqueda de Dios. Para lograr ese mundo feliz que todos anhelamos tenemos que devaluar el dinero, devaluar los aplausos y disolver las competencias del brillo de la vida. La devaluación del dinero no es devaluar su contenido o su poder de compra. Es devaluar la fiebre y el brillo de tus ojos cuando cuentas tu dinero, es devaluar la herida en el corazón que produce el goce de la posesión de las cosas. Es despertar del letargo materialista que no nos deja ver a Dios.

   El Espíritu Santo nos asegura que el carisma salesiano no va a morir fácilmente, pues para servir a una juventud mundial tan necesitada, el Espíritu puede suscitar vocaciones hasta de las piedras. Pero no podemos conformarnos con que  Dios hará lo que sea para que este proyecto siga floreciendo. Salesianos y salesianas somos herederos de una historia grande, no sólo vivida por Don Bosco, sino también por grandes hombres y mujeres que han sido “páginas heroicas” para la Iglesia y la Congregación salesiana. Hombres y mujeres que levantan el ánimo y calientan la esperanza de nuestros jóvenes. Nos toca a nosotros reactivar esa historia grande de Don Bosco y de grandes salesianos, para gloria de Dios y el bien de nuestros jóvenes, especialmente los más necesitados.

   Nuestras casas son de los jóvenes. Nuestras cosas les pertenecen a los jóvenes. Nosotros mismos somos de los jóvenes. Ésta es nuestra herencia. El estilo de santidad que vivimos debe ser un estilo de santidad que les guste a los jóvenes. Si viviéramos así, nuestras vidas serían muy diferentes y seríamos mucho más felices.

                                                                                               P. Gumercindo Díaz  SDB

Deja un comentario

Más destacadas

Made with love bySteven Diaz