Muchacho criando Muchacho…

Viernes, 07 Agosto 2015 22:16

La vida me ha puesto en un nuevo rol laboral, el cual me ha regalado el privilegio de servirle al país en espacios destinados a la Primera Infancia, lo que como consecuencia me trajo contacto directo con una realidad que desconocía, la misma en la que me inspiro para tener nuevamente contacto contigo, mi lector querido, compañero/a de juergas, quien ríe, llora, me presta el pañuelo para secarme las lágrimas y en muchas ocasiones, me sugiere más y más tópicos para vociferar por esta vía.

Trabajando con la Primera Infancia he visto de cerca cómo ser padre es mucho más que una decisión para convertirse en una vocación, un don. Si bien es cierto que hoy día ser papá o mamá es una utopía, para nadie es un secreto que padres verdaderos hay pocos, pues la mayoría entran al rol por accidente, por un riflazo, una pedrada que se les pegó.

En algunas ocasiones no sabría especificarte qué arma me gustaría más llevar en manos, si un chucho o una barita mágica. La primera para entrarle a chuchazos a los donadores de ADN que traen al mundo a sus hijos y precisamente eso es lo único que hacen, traerlos, después, ni por vergüenza resuelven. La barita con el mero objetivo de cambiarles el contexto  a inocentes que llegan al mundo para verse huérfanos, teniendo a sus padres vivos. Y es que ante cualquier oportunidad se lo adjudica a un tío, a los abuelos o a una prima, o a la hermana mayor "pa’ que se lo cuiden un rato", y el rato se convierte en el ‘’allí’’ de los campos, más eterno y me mato. ¡Así si es bueno parir!

Lo más doloroso de esto es ver cómo muchachos están criando muchachos, cómo hermanos mayores (mayores entre sí, no de edad) tienen que hacerse expertos con sus hermanos menores, bajo el concepto de que están ayudando a su mamá o a su papá. Tutores delegando en muchachos su rol cuando no fue precisamente el muchacho quien participó de la velada previa a la concepción del infante. ¡¿Y es malo?!  ¡Qué cosa más tierna! ¿Desde cuándo se ha visto que muchacho cría muchacho? ¡Dime rápido!

El panorama es este, niños que dejan de ser niños para convertirse en padres; padres que no lo dejan ser niños para que les ayuden a dejar de ser padres;  como si para hacer a esos infantes, sus hijos mayores también les ayudaron; como si la vida fuera un relajo. Es muy fácil guayar el coco, pero el dulce NADIE quiere prepararlo, comérselo sí, pero prepararlo, jamás!

Las consecuencias de este hecho son diversas, párvulos que no viven como párvulos y comienzan desde temprana edad a experimentar roles de personas más adultas, viviendo a destiempo.  Niñas que desde los 7 están peinando a la hermana menor, la llevan y recogen al colegio, las visten y calzan, le preparan la comida y dejan todo listo para cuando las mamás (biológica) llegan…. A los 13 años maña fuera que no cargaran una barriga a rastro, ni modo, pues a los 7 ya vivían como madres de familia gracias a la mente de chorlito que sus progenitores poseían.

Hoy día no es raro ver niñas de 12 a 15 años con hijos a rastro, ¿alguna vez te has preguntando el porqué de esta cruda realidad? Sencillo!, eso fue lo que vieron en sus madres, es una conducta aprendida, o en dado caso, una conducta que a corta edad se les delegó en hombros, por tal motivo, solo están repitiendo lo que vienen haciendo desde siempre, lo que se traduce en algo normal en su sistema cognoscitivo. En su cabeza, el hecho de que a  los 13 tengan sus ‘’nenucos’’ o ‘’minenes’’ de carne y hueso, no es nada. ¡Todo por vivir a destiempo experiencias que sus mismos tutores les provocaron vivir!


Si padre no es el que engendra sino el que cría, críe bien al suyo para que el día de los padres y el de las madres, su regalo llegue; sude su fiebre como corresponde para que nadie le cuente, pues solo sembrando, es como se cosecha. 

 

Aimée Rosa

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