¡BIENVENIDO PAPA FRANCISCO! EL DON DE UNA ESPIRITUALIDAD MARIANA Y MISIONERA

Viernes, 07 Agosto 2015 22:36

Cuando Monseñor Jorge Bergoglio era obispo auxiliar y después arzobispo de Buenos Aires, cada 24 del mes se daba una escapada hasta la Basílica de María Auxiliadora ya fuera en metro o en autobús para “saludar a la Madre Auxiliadora” y platicar un poco con la Virgen. El cardenal asistía en horas en que no había fieles, subía a la capilla superior de esta imponente y magnífica iglesia, se arrodillaba en una banca escondida por una columna y ahí, a los pies de la estatua bendecida por Don Bosco, rezaba largamente.

«Tiene un afecto especial por la Auxiliadora» prosigue el párroco «y también por la cercana capilla de san Antonio», donde en 1908, gracias al salesiano sacerdote Lorenzo Massa, nacía aquella que hoy es el equipo de futbol San Lorenzo de Almagro, de la que el Papa es socio y aficionado. Fue el mismo Bergoglio quien en la celebración del centenario del equipo y del club pidió a las autoridades no sacar jamás a la Auxiliadora de la institución, cuyos colores, rojo y azul, fueron inspirados por el manto y vestido de la Virgen.

Es perfectamente natural que en su viaje a Turín el Papa se detenga en la Basílica de María Auxiliadora. Ha deseado fuertemente este viaje, para expresar toda su devoción por María Auxiliadora y por Don Bosco.

Dirigiéndose a los miembros del Capítulo General XXVII dijo: «La evangelización de los jóvenes es la misión que el Espíritu Santo les ha confiado en la Iglesia. La experiencia de Don Bosco y de su sistema preventivo les sostenga siempre en el compromiso de vivir con los jóvenes. La presencia en medio de ellos se distinga por aquella ternura que Don Bosco ha llamado amorevolezza, experimentando también nuevos lenguajes, pero sabiendo bien que el del corazón es el lenguaje fundamental para acerarse y volverse sus amigos. El bicentenario del nacimiento de Don Bosco es un momento propicio para reproponer el carisma de su Fundador. María Auxiliadora o ha hecho faltar nunca su ayuda en la vida de la Congregación, y ciertamente no hará que falte en el futuro».

Estas palabras del Papa, que nos permiten percibir su profundo conocimiento del carisma salesiano, su sincero aprecio por este don del Espíritu a la Iglesia y su personal devoción a María Auxiliadora, deben ser para nosotros un verdadero estímulo para crecer en fidelidad al Papa y en auténtica devoción mariana.

Las raíces de su devoción a María

En diversos escritos, sobre todo en las cartas dirigidas al P. Cayetano Bruno, conservadas en el Archivo Salesiano de Buenos Aires, el Papa Francisco describe su devoción mariana y la experiencia salesiana que su familia le transmitiera e hiciera vivir. En una de ellas declara: «No es extraño que hable con afecto de los Salesianos, porque mi familia se alimentó espiritualmente de los Salesianos de San Carlos. De niño aprendí a participar en la procesión de María Auxiliadora. Cuando estaba en casa de mi abuela, iba al Oratorio de San Francisco de Sales… Nos había enseñado a pedir “la bendición de María Auxiliadora” cada vez que nos despedíamos de un salesiano».

Bautizado en la Basílica de María Auxiliadora, comenzó a participar en las procesiones en su honore acompañado por la abuela materna. Son signos que lo llevarán al colegio salesiano de Ramos Mejía y a conocer el testimonio de muchos salesianos entre los cuales e distingue el sacerdote misionero Enrique Pozzoli. Todos estos elementos contribuirán a fortalecer y a profundizar su piedad mariana.

Acompañado por el padre Pozzoli, su proceso de discernimiento vocacional lo llevó a rezar y a descubrir la voluntad de Dios a los pies de la imagen de la Auxiliadora de la Basílica de San Carlos bendecida por Don Bosco en persona.

Entre sus recuerdos está este: «Un mensaje de "Buenas noches" que le impresionó sobre la necesidad de rezar a la Santísima Virgen para comprender bien la propia vocación. Recuerdo que aquella noche recé intensamente hasta el dormitorio… y desde aquella noche no me dormí jamás sin rezar. Era un momento psicológicamente adecuado para dar un sentido al día, y a las cosas».

Su devoción mariana y su invitación a ir a las periferias

En los escritos del Santo Padre, de cuando era aún cardenal en Buenos Aires, emerge particularmente el hecho de que su experiencia salesiana une fuertemente la devoción mariana con la vida sacramental y el impulso misionero. Su devoción a la “Madre Auxiliadora” le permite comprender el ardor misionero de muchos hijos de Don Bosco y de miembros de la Familia Salesiana que conoce con el paso de los años.

En esta clave, teniendo en cuenta su devoción a María Auxiliadora, podemos releer estos recuerdos confidenciales que incluye en una de sus cartas: «Vi las barriadas sin atención pastoral; esto me inquietó y comenzamos a atender a los niños: los sábados a la tarde enseñábamos catecismo, luego jugaban, etc... Caí en la cuenta de que los Profesos teníamos voto de enseñar la doctrina a niños y rudos, y comencé yo mismo a hacerlo junto a los estudiantes. La cosa fue creciendo: se edificaron 5 iglesias grandes, se movilizó organizadamente a los chicos de la zona... y solamente sábados por la tarde y domingos a la mañana... Entonces vino la acusación de que ése no era apostolado propio de jesuitas; que yo había salesianizado (sic) la formación».

Este testimonio del Papa Francisco debería estimularnos a relanzar nuestra devoción personal y comunitaria a María Auxiliadora, como elemento esencial de nuestro ser discípulos y misioneros de Jesús.

Conclusión

El Señor me ha concedido la gracia en este tiempo de conocer en diversas zonas del mundo la obra de los Salesianos y me ha regalado el privilegio de ser testigo de la acción de María Auxiliadora en medio de nosotros. Es la Virgen de los tiempos difíciles la que nos anima a ir a las periferias siguiendo la invitación del Papa Francisco.

Es la Madre y la “Pastorcita” de los sueños de Don Bosco la que continúa suscitando en nosotros un fuerte amor por la Iglesia y por el Papa y una convencida acción pastoral a favor de los jóvenes menos favorecidos y en situación de riesgo.

Como hijos de Don Bosco, dando gracias por el momento eclesial que vivimos, les invito a profundizar nuestra devoción a la Auxiliadora y a crecer en conciencia de ser siervos de los jóvenes, para vivir realmente la consigna del Aguinaldo de este año Bicentenario: Como Don Bosco, con los jóvenes, para los jóvenes…

Don Angel Fernández Artime

Deja un comentario

Más destacadas

Made with love bySteven Diaz