Año santo salesiano, El Papa Francisco lo celebra con los jóvenes

Viernes, 07 Agosto 2015 22:45

El próximo 16 de agosto los jóvenes de todo el mundo celebrarán el Bicentenario del nacimiento del santo de la juventud, San Juan Bosco. Aquella familia humilde de campesinos, que en 1815 vio nacer a Juanito, nunca imaginaría que Dios tendría una misión tan singular para ese pequeño niño, sería él quien más adelante inauguraría una nueva etapa evangelizadora donde los jóvenes serían guiados a Jesús,  convirtiendo los lobos en mansos corderitos.

Tras años de preparación espiritual para conmemorar este gran jubileo salesiano, camino iniciado en el 2009 con la peregrinación mundial de la reliquia del santo, la Familia Salesiana celebra llena de gozo el “año santo salesiano”. Y como ha explicado el Rector Mayor, Don Ángel Fernández Artime, “el Bicentenario de nacimiento de Don Bosco nos lanza a todos en un camino de fidelidad a aquella misma llamada que él sintió, escuchó y que tradujo en su vida”.

El Papa Francisco, exalumno salesiano con gran amor a Don Bosco, ha querido ser parte de esta celebración y manifestó su deseo de “ir como peregrino a Turín para honrar la memoria del santo de la juventud en el año jubilar dedicado a él y para venerar la reliquia de la Pasión del Señor que la Iglesia de Turín conserva". El Santo Padre, en un momento de oración personal en el altar de Don Bosco, presentó a los  jóvenes, especialmente los que viven en las periferias olvidadas por el hombre pero no por Dios.

Desde el Santo Padre hasta el niño más humilde de cualquier barrio nuestro, hoy todo el mundo está de fiesta. Es una celebración que nos invita a vivir como Don Bosco vivió, poniendo nuestra atención en la juventud, dedicando todas nuestras energías a la educación y evangelización de los jóvenes.

Ahora bien, cuando estamos celebrando la fiesta de uno de nuestros amigos nos gusta hacer sentir bien a ese amigo, entonces: ¿Cómo podríamos congratularnos con Don Bosco en la celebración de los 200 años de su nacimiento?

Lo que él quiere es que seamos más fieles al seguimiento del Señor Jesús, que seamos más auténticos, apóstoles de los jóvenes. Que vivamos más profundamente nuestra vocación cristiana y la apertura a un proyecto personal de vida donde Dios no solo esté presente, sino que sea el centro de nuestra vida. En definitiva, que podamos ser fiel a la llamada de Dios, así como él lo hizo.

 

P. Pablo Abreu, SDB

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